sábado, 6 de febrero de 2010

Engrama

Los instantes de calma bajo una luz tenue no son fáciles de olvidar. De vez en cuando asaltan el presente y te recuerdan que una vez los viviste.
Una noche de invierno tus pies te alejaban de un coche aparcado tras de ti, y te adentraban en la oscuridad de un techo oscuro en medio de ninguna parte entre el cielo preñado de gotas de ámbar, prisión de luciérnagas vivas, y las luces de neón y otros nobles fluorescentes.
Tu alma hecha de agua fluía escapándose de tu boca mientras tiritabas y hacías oídos sordos a las voces que clamaban tu nombre. Sólo tu piel se interponía entre ésta y el cero absoluto; ¿quién no querría huir y alcanzar la quietud eterna, estando tan cerca? ¿Quién, siendo niebla, no extendiere su mano, para coger algo tan a mano de una mano de niebla?
La gélida grava rasgando tus pies descalzos. Cualquier momento es bueno para morir, pero aquél hubiera sido bueno entre los buenos.
¡Rememora el famoso impermeable azul de Leonard Cohen! ¡Deja que la lluvia fría llore sobre tu pecho desnudo! ¡No temas que las sábanas grises que tratan de sepultar las gotas de ámbar te sepulten a ti con ellas!
A veces los puñetazos del hipocampo duelen más que los de Hurricane. Los momentos de calma bajo una luz tenue son fáciles de recordar. ¡Baby blue eyes, engrama!

J.J.

2 comentarios:

  1. Me asusta tu capacidad telepática...Me asusta mucho. Yo también pensaba hoy en calmas envueltas de luces, en coches, y en pies, los míos vestidos. Incluso en experiencias pasadas que condicionan mi presente. Grabaré esto J.J= brujo, engrama.

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  2. Apolo te ha retirado la exclusiva profética.

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