miércoles, 2 de junio de 2010

Palabras sin decir

Cada vez que tomo aliento
es para lanzar suspiros.
Cada vez que abro los ojos
es para soñar despierto.

El tacto del eco está en el viento,
carga con sonidos de melancolía.
Los tejados lo retienen pero él los esquiva,
los canalones lo conducen en su huída
y su música golpea las contraventanas,
intentando pasar en vano,
retenido por humano
temor al frío.

¿Por qué ya no escuchas sus molestias?
¿Por qué quedó mudo el mayor de los poetas,
enormísimo parlante, amo
de nubes de tormenta,
presto a situarlas
sobre nuestras cabezas?

Lamento que el sonido no viaje más rápido.

J.J.

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