jueves, 21 de abril de 2011

La caja, la Estación


En un huequecito en la Estación está el hombre tumbado. Desde allí se ven pasar los trenes porque está al lado de las vías, y hay luz que cruza unos cristales que ilumina los andenes, y los viajeros vienen y van y hasta Profesores de Literatura salen de la transpuerta y se suben a los vagones de madera.
El hombre está junto al otro hombre que es un hobo o qué se yo, pero no se conocen. La transpuerta viene a dar al huequecito y por eso el hombre ve al Profesor de Literatura con bigote pasar, y puede entreoír a la Orquesta y Coro interpretar un oratorio de Haydn preciosísimo; tras la transpuerta hay una pequeña sala de conciertos muy íntima y exclusiva que está casi vacía, y el público puede ver a la Orquesta y Coro tocar y cantar sobre la Creación, y el hombre escucha la música divina y esponjosa y quiere levantarse y estar allí con los críticos de música y ver como la música se cuela por entre los asientos vacíos y ver la música por el techo y el suelo, música rodeándolo como en una máquina del tiempo con unos asientos bastante adustos y desgastados.
Hel hombre hes un ser caprichoso y es la falta de música en la Estación lo que lo molesta. Se sabe fuera del oratorio e intenta levantarse, pero su cuerpo está entumecido y tropieza y cae y el hobo se ríe de él. La transpuerta se hace más pequeña y el hombre se arrastra, y la transpuerta se hace más pequeña y el hombre se arrastra y la transpuerta encoge y el hombre repta. De repente el hombre se levanta pero la transpuerta se ha ido, y la Estación está vacía, y no pasan trenes ni hay luz ni viajeros ajetreados ni Profesores de Literatura, ni hobos risueños. La Estación está dentro de una cajita de zapatos sobre la mesa del salón del hombre, y el hombre está en la Estación y se tumba en el huequecito y se enciende un cigarrillo, batuta del Maestro de la Orquesta y Coro de humo que interpretan un oratorio de Haydn.

1 comentario:

  1. Me mola el final con lo de la cajita. ¡Pero la historia verdadera tiene su punto inquietante que la hace más emocionante (puede que no tan poética, eso sí)!

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